¿Por qué diferenciamos entre violencia de género y violencia doméstica?

          Al referirnos a casos de violencia dentro del ámbito doméstico, sentimental o familiar diferenciamos en dos tipos, violencia de género y violencia doméstica. La violencia de género es aquella en la que la víctima es una mujer y el agresor es un hombre, con el que tiene o ha tenido una relación sentimental; la violencia doméstica es cualquier tipo de violencia perteneciente al campo mencionado anteriormente que no sea violencia de género, entre un padre y un hijo, por ejemplo. Pues bien, si la violencia de género podría ser considerada simplemente un tipo de violencia de doméstica, ¿por qué la separamos del resto? ¿Por qué diferenciamos precisamente ese caso y no otros? ¿por qué le damos un trato diferente?

            La respuesta radica en cuándo una cuestión es un problema social o un caso particular. Volvamos al ejemplo de violencia entre padre e hijo. Supongamos que es el hijo quien agrede de alguna manera, física o psicológica, a su padre. No hay discusión en el hecho de que todas las agresiones y, como en ocurre en algunos casos, asesinatos, son igual de trágicos. La discusión está en qué podemos y debemos hacer como sociedad. En el momento en el que demostremos que la sociedad enseña a los ciudadanos a maltratar a sus padres y por lo tanto es una conducta con cierta repetición, continuidad y causa, entonces podríamos considerarlo un problema social. Lo que defendemos aquí, volviendo al tema de la violencia de género, es que esta última sí que cumple con las características que hacen que tengamos que analizar este caso desde un punto de vista más social y global.
            
Primeramente, tengamos en cuenta los datos:

Fuente: Instituto Nacional de Estadística. http://www.ine.es/prensa/np820.pdf

            Estos datos ya deberían ser suficiente al ilustrar el hecho de que los asesinatos hacia mujeres, en especial aquellos en la categoría de violencia de género, son mucho más numerosos. En respuesta a estos datos se crean una serie de medidas (en la opinión de la autora de este artículo, insuficientes) que intentan reducir este número. Así es como surge otro tema de controversia y es que existe la creencia popular de que la mujer pasa a tener más derechos que el hombre, que el hombre es discriminado por el sistema judicial, etc. De nuevo, para comentar brevemente esta polémica, echemos un vistazo a los datos sobre este tema. Según la Fiscalía solo el 0,01% de las denuncias por violencia de género son falsas. En datos absolutos, entre 2009 y 2016 solo hubo 79 falsas de 1058912.


            Ya que hemos demostrado claramente por qué la violencia de género es un problema social, al menos en términos objetivos, analicemos entonces las causas. Todos estos datos no son causa sino consecuencia. Estrictamente, solo hay una razón por la cual la violencia de género ocurre, una razón contra la que debemos tomar medidas: el patriarcado.

El patriarcado es un sistema social que educa en la misoginia y todos los miembros de la sociedad, hombres y mujeres son misóginos debido a ello; liberarse de esa misoginia requiere un proceso de deconstrucción. La razón por la que se da con más abundancia la violencia de género que cualquier otro tipo de violencia doméstica es porque la sociedad favorece el dominio del hombre sobre la mujer, de forma que de alguna manera nos parecen normales las relaciones tóxicas, alegando incluso que son “tradicionales”. Un gran porcentaje de maltratadores realmente no se consideran a sí mismos maltratadores. Lo mismo pasa con las víctimas de violencia de género, muchas de ellas tardan años en darse cuenta del maltrato y para entonces, en ocasiones, ya es demasiado tarde.

La violencia de género es algo educacional, pero por lo tanto también es identificable, lo cual significa que se puede tratar. Aquí es donde encontramos la diferencia con la violencia doméstica: puede ser que un hijo maltrate a su padre, pero no podemos decir que la sociedad nos enseña a hacerlo, es un caso particular.


En conclusión, es necesaria la separación entre violencia de género y violencia doméstica, ya que la violencia de género es un problema social. La violencia de género tiene su origen en nuestra propia cultura y educación y por eso podemos y debemos tomar medidas al respecto.


Inés Vilanova de Diego

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