Primera dama

Todos sabemos que detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer. Es cierto. Siempre ha habido grandes mujeres y siempre han estado relegadas tras sus maridos en un segundo plano. Tradicionalmente, el éxito es para los hombres y porque nuestro triunfo ha sido convertirse en las esposas y las madres de esos grandes hombres.

No voy a tirar de tópicos y decir que de 197 países en el mundo solo 17 están gobernados por mujeres o que nadie se imagina la figura de la primera dama en un hombre, de hecho, no existe ni un nombre para el esposo de la presidenta. Porque, ¿quién se imagina a un gran hombre DETRÁS de una gran mujer? Ellos tienen un trabajo, unas metas distintas a las de su cónyuge y no existe razón por la que deba seguir los pasos de su esposa ni complementar su trabajo.

Sin embargo, para una mujer es un honor convertirse en primera dama, es un honor acompasar el éxito de su marido. Una idea residual del rol tradicional de la mujer en la sociedad, es decir, ser madres y esposas.

En actualidad, ellas dejan de ser maestras, ingenieras, abogadas, etc. para ser primeras damas, para convertirse en el complemento de sus maridos, volviéndose una parte que pertenece a la vida del hombre.

Chicas, no aspiremos a ser primeras damas, aspiremos a ser presidentas, a ser lo que queramos pero sin la tutela de un hombre.

Sara de la Riva Alonso.

Comentarios

  1. Aspiremos a ser primeras damas o ingenieras, o lo que sea... empecemos a definirnos por cómo actuamos, por cómo nos situamos en el mundo, por cómo amamos, por cómo colaboramos, por cómo escuchamos, por aquello en lo que soñamos.... no sólo por dónde desempeñamos nuestro trabajo.

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