Nadie dice nada
Si el arcoíris es hermoso por sus colores y su diversidad, ¿por qué no aceptamos esto mismo en las personas?
A todo el mundo le aburre la monotonía, ver y experimentar lo mismo todos los días, pero queremos que los demás sean como nosotros. Todos iguales y nadie diferente, nada nuevo ni emocionante.
Buscamos libertad, no queremos estar atados a las órdenes de nadie. Nos ofendemos si nos quitan la oportunidad de poder elegir. Anhelamos el poder hacer y deshacer nuestras vidas a placer. Pero, sin embargo, les negamos la libertad de expresión a los que no desean una relación mujer-hombre. A los que quieren ser dos mujeres, dos hombres, o más que simplemente dos personas. A los que no están conformes con lo que son y quieren cambiarlo. A todos ellos les oprimimos y nadie dice nada.
A todo el mundo le aburre la monotonía, ver y experimentar lo mismo todos los días, pero queremos que los demás sean como nosotros. Todos iguales y nadie diferente, nada nuevo ni emocionante.
Buscamos libertad, no queremos estar atados a las órdenes de nadie. Nos ofendemos si nos quitan la oportunidad de poder elegir. Anhelamos el poder hacer y deshacer nuestras vidas a placer. Pero, sin embargo, les negamos la libertad de expresión a los que no desean una relación mujer-hombre. A los que quieren ser dos mujeres, dos hombres, o más que simplemente dos personas. A los que no están conformes con lo que son y quieren cambiarlo. A todos ellos les oprimimos y nadie dice nada.
Marta Fernández-Trabadelo
Comentarios
Publicar un comentario